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El cielo falso lo protege del calor y del frío

Erróneamente, muchas personas creen que el cielo falso de una casa o de un edificio solo cumple una función estética; sin embargo, es una parte muy importante para proteger térmicamente al inmueble.

Según el arquitecto Junior Arce, el cielo falso ayuda a aislar el calor producido por el techo, el cual viaja a través de toda su superficie y se traslada hacia el interior proyectando ondas.

El valor térmico de estas ondas depende del material empleado en el techo, la orientación de su superficie, la inclinación que marca el ángulo de incidencia de los rayos solares y el clima del lugar donde se ubique el proyecto.

«Por ejemplo, si se utiliza cubierta de zinc y cerchas de metal en un lugar de clima caliente, es preferible usar un cielo de yeso dejando una distancia mayor a los 50 centímetros entre el zinc y el emplantillado, para conformar una cámara de aire que funcione como aislante térmico», detalló Arce.

Además, es recomendable utilizar algún aislante térmico debajo del zinc y buscar el menor ángulo de incidencia del sol durante los meses más calurosos. Por otra parte, para ayudar a repeler la radiación, se puede pintar el techo de color blanco o de un tono claro.

Tendencias

De acuerdo con el sitio especializado Plataforma Arquitectura, de Chile, los cielos falsos están presentes en todo tipo de tipologías arquitectónicas, ofreciendo alternativas diferenciadas para viviendas, comercios, industrias y sectores de esparcimiento.

«Hoy se buscan soluciones técnicas y de diseño que cuenten con más tecnología; además, se usan materiales absorbentes de sonido que retengan el calor en invierno y el frío en verano sin producir condensaciones, que no sean inflamables y que, a su vez, posean un aceptable aspecto estético decorativo», indica la página web.

Aunque es utilizada con menos frecuencia, la caña brava es otro de los materiales que suelen emplearse en la construcción de cielos falsos, dijo Junior Arce.

«Este se adapta muy bien en climas calientes, cuando el techo tiene un buen factor de resistencia a la transmisión térmica, como la teja, o en cubiertas que son refrescadas por el viento, como las de palma. Esto último es más común en ranchos», explicó Arce.

Bajas temperaturas

Para climas fríos, en cambio, lo que se busca es ganar la mayor cantidad de calor durante el día y aislarlo al máximo durante la noche. Los techos con inclinaciones pronunciadas y los cielos artesonados en madera pueden ayudar a resolver la tarea.

«Estos criterios son de carácter térmico; los hay también de carácter auditivo, como la intensidad con que se percibe el ruido de la lluvia, y existen los de tipo visual, que buscan una estética particular», concluyó el arquitecto.

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